Capullos



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Anatomía Sutil

Es la mañana. Sol Storni se para en la orilla del mar, mete los pies en el agua, cierra los ojos y se deja arrullar por el calor, la brisa y la espuma. No repara en el golpe de las olas, –en su rugido– aunque recuerda cada día que fue la tumba de su ancestra ilustre. Sol ve luces que bajan del cielo, seres espirituales. Y eso es lo que pinta, canta, baila. Exorciza todo mal.

La artista se abre al plano elevado y percibe la energía del cuerpo, el campo sutil, y da forma a lo que llama capullos: "centros de energía del prana". Así, de esas visiones nace esta exposición, Anatomía sutil, fruto de lo que puede ver cuando medita y deja correr las intuiciones, pensamientos, sentimientos y emociones. De visiones internas nacen sus acuarelas: formas abstractas, laberínticas, fractales, helicoidales, rizomáticas. Composiciones rítmicas, de una geometría natural y precisa, como si estuviera mostrando la disección de una célula o un corte transversal de un raro planeta. Atisbos del infinito, tanto en las dimensiones del cosmos como en las del microscopio. Paisajes contenidos en esferas primordiales: el renacimiento constante de la vida. El color agita las estructuras y las pone en movimiento. De pronto, aparecen figuras ¿humanas? ¿están esos seres en este plano? Las pinturas de Storni son ventanas al mundo suprasensible, y todo es posible.

De una profunda conexión con el cosmos salen también sus versos, su música, sus danzas. Canta: La vida es un intento de expresar lo inexpresable. Escribe en un poema o sutra: Una obra de arte lleva una historia de vida. Y en sus pinturas cuenta la de una mujer que tiene hambre espiritual, que viajó, buscó, se formó, aprendió, y sigue buscando. Su camino baja a las profundidades para impulsarse hacia lo más alto del cielo, hacia la luz, el bien, el amor. Su pintura se vuelve ligera y reposa, apenas, sobre lienzos de seda. Con cantos y cuencos de cuarzo invoca la energía creadora presente y eterna en el universo y la suelta en el éter. Con sus expresiones, eleva las vibraciones y ofrece vías para allanarle a los demás el tránsito a lo sublime.

María Paula Zacharías